Alex von Baer
El exministro Sergio Bitar (PPD) quedó algo más tranquilo tras contactos con el equipo de la candidata oficialista Jeannette Jara. Los avances en el programa —que pretenden enmendar la semana de confusiones del eje seguridad, discriminación y dolarización del cobre— del relanzó que se está preparando y que «lo más seguro es que sea un programa de primarias… desechado».
—A fin de cuentas, mejor que el programa fuese chico e insuficiente, porque el programa serio que deba presentarse está interiorizado por su propio equipo. Eso es lo que debería presentarse la próxima semana, y por la información que tengo de personas allí, claramente se está comprendido en un área fundamental: integrar grandes proyectos nuevos para sustentar el crecimiento.
—Se lo preguntaba porque el senador PS Gastón Saavedra adelantó que «no tenemos carta de navegación, afloran opiniones disonantes que no ayudan».
—Obviamente. Ahora bien, un programa chico daña. Un programa potente tiene que ser asumido por la candidata, con su dirección, y con mucho más respaldo de la ciudadanía. Un mal programa ya está desechado. No está contemplado en la próxima etapa. Espero que la próxima semana haya algo más potente, y que estos problemas se superen.
—El propio jefe de tus tareas con Jara comentó que se «ha demorado un poco más de lo que uno quisiera».
—Claro. Y ojo, cuando la derecha la evaluó, también fue lenta la evaluación de su candidatura. Kast, por ejemplo, se demoró en levantar sus equipos y programas. También es difícil. Si se compara con lo que fue el programa de Bachelet 2005, que armó un equipo potente en torno a Enrique Correa, SQM-Codelco y otros temas grandes, es un contraste fuerte.
—En el equipo económico oficialista, el senador Guido Girardi hizo ver el vacío en materias macro y seguridad laboral donde el PC influirá.
—Presentaron un programa insuficiente, pero ese no es el que está. Y por eso lo que se ha estado trabajando de rearmar un programa nuevo, reconocido ya no todos de economía. El recurso es clave: el alcance del programa, su macroeconomía y su relación con las expectativas de futuro.
«Ella ha vivido gobernar»
—Para ampliarse, ¿cómo ve que esté estancado su apoyo, justo en una etapa de errores? ¿Cuán difícil se ve ese momento?
—Bueno, no es fácil remontar. Ella es candidata que viene del realismo de tener una dificultad enorme, que pero después de la primaria quedó muy debilitada. Pero ella ha vivido gobernar, sabe cómo manejar un país. Ahora viene una etapa más difícil: manejarse en temas complejos, y eso no es fácil. Es una obligación de la candidata ampliar, dejar atrás esas cosas, integrar nuevas propuestas.
—¿Y a qué atribuye las descordinaciones entre partidos del bloque?
—No sé por qué se produjo: fue un error, quizás de falta de confianza y cohesión interna.
—¿La mezcla de encuentros y fallas, no genera un cuadro desalentador?
—Pero siempre se puede reparar. Hay una gran tarea. El tema es que está cuesta arriba, y las confusiones de la semana pasada no ayudan. No se puede seguir así.
—¿Y se muestra preparada para gobernar?
—Supongo que eso está muy claro: ella tiene simpatía, pero viene una etapa mucho más difícil, desde la gobernabilidad, los programas, la capacidad de manejar conflictos mayores, pero tiene algo muy positivo que es que se maneja en forma pragmática. Ahora tienes que entrar a una etapa mucho más difícil, desde la gobernabilidad, los programas, la capacidad de manejar conflictos mayores, pero tiene algo muy positivo que es que se maneja en forma pragmática.
—En ese manejo de temas complejos, ¿cómo se ven las encuestas que muestran que Kast le saca más de 15 puntos y se han desplomado sus propuestas?
—Bueno, no creo que tengan menos capacidad que Kast en todos los ámbitos. Sí, Kast no se sale de temas de seguridad y de orden, pero en Chile el electorado es muy inestable. Hoy votan por un equipo, discuten qué trae cada uno. No es como antes que la gente se identificaba con un partido político. Hoy el desafío electoral es que entre un 30% o 40% se pueda mover.
—En cuanto a orden público, ¿cómo han tomado en el oficialismo el hecho de que un PC encabece esa área?
—No, ahí deben dejarse las cosas claras, hay que ver bien. Obviamente, no es fácil que el PC lleve un tema como seguridad, pero todo depende de cómo se arme el equipo. En este caso, la candidata está viendo personas nuevas y tiene respaldo.
—¿Cómo lo ve ahí? Porque se habló de que ganó la primaria en base a sus atributos, pero no en base a su programa.
—Eso es lo que ahora se está tratando de resolver con el programa. Chile va a enfrentar elecciones muy difíciles, y la tarea de la candidata oficialista es salir de esta confusión, y luego, lograr credibilidad. Estas etapas están marcadas por confusión y debilidad. Pero Chile tiene una historia larga de cómo reponerse.
—¿Y el voto popular?
—El voto popular es fundamental, pero se necesita ir a recuperar su confianza. En este momento la candidata oficialista está en una posición compleja, porque viene con una posición enrarecida. Ella tiene que remontar, mostrar capacidad y credibilidad. Pero nada está definido. Esto no es comparable a lo que pasó en otros países, en que hubo derrotas anticipadas. En Chile, lo que pasó en el plebiscito de 1988 muestra que se puede cambiar todo hasta el final.





